Pero ellos no entendían este lenguaje; les resultaba tan oscuro que no cogían el sentido. Y les daba miedo preguntarle sobre el asunto.
Si vuestro ser hecho de tierra a manos de la tierra ha de volver,
¿a qué fuego irá vuestra llama? ¿Hacia qué sol fluirá vuestra luz?
Procurad, pues, que la llama recibida no se apague...
... pues no os iluminará el camino
hacia el futuro incendio de amor.
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