Se le acercaron unos saduceos, que son los que niegan la resurrección, y le propusieron este caso:
"Maestro,
Moisés nos ha ordenado lo siguiente: 'Si alguien está casado y muere
sin tener hijos, que su hermano, para darle descendencia, se case con la
viuda'.
Ahora bien, había siete hermanos. El primero se casó y murió sin tener hijos.
El segundo se casó con la viuda y también murió sin tener hijos; lo mismo ocurrió con el tercero;
y así ninguno de los siete dejó descendencia. Después de todos ellos, murió la mujer.
Cuando resuciten los muertos, ¿de quién será esposa, ya que los siete la tuvieron por mujer?".
Jesús les dijo: "¿No será que ustedes están equivocados por no comprender las Escrituras ni el poder de Dios?
Cuando resuciten los muertos, ni los hombres ni las mujeres se casarán, sino que serán como ángeles en el cielo.
Y
con respecto a la resurrección de los muertos, ¿no han leído en el
Libro de Moisés, en el pasaje de la zarza, lo que Dios le dijo: Yo soy
el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob?
El no es un Dios de muertos, sino de vivientes. Ustedes están en un grave error".
Preguntadle a la semilla por la composición del agua. Preguntadle al preso qué temperatura hacía al salir en libertad... A la madre si preguntó a su hijo qué camino escogió para volver... Decidle al niño que mida sus pasos en el recreo, al ermitaño que narre su soledad...
¿De qué habláis? ¿A qué vienen vuestras preguntas? ¿Es un juego? ¿De verdad queréis respuestas? Está bien... pero hacedme preguntas con más sentido.
No me pidáis que os vierta mi agua sobre el asfalto. Hay mucha tierra con sed.
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